21 km

En los 10 años que llevo corriendo, poco a poco he ido ganando batallas y logrando cosas. Por supuesto, también he pasado por muchos momentos bajos, que se superan porque nada se compara con esos instantes, durante o después de una carrera, en los que te das cuenta de que puedes hacer mucho más de lo que pensaste. Esa es la principal razón por la que estoy enamorada de este deporte… te enseña mucho sobre ti mismo, sobre tu cuerpo y tu mente, te hace saber lo que eres capaz de lograr.

Hoy corrí mi primer medio maratón. Si me preguntan cómo me siento, la respuesta es fácil: Mi mente y mi corazón están lanzando fuegos artificiales.

Todavía unos minutos antes de empezar tenía mis dudas, no me sentía tan bien preparada. Un momento después, justo cuando estábamos arrancando, vi a una de mis compañeras de bloque con esta frase impresa en su playera: “Hoy somos 21 km más guapas”. Ok, cada quién tiene sus motivadores y objetivos, no juzgo, pero yo leí eso y pensé “¿Yo corro por ser más guapa?… Nah. Yo corro por ser más fuerte. Vamos, sé fuerte”.

Y así seguí… Los primeros kilómetros fueron deliciosos, los de en medio, pesados, aunque igual los disfruté muchísimo. Esa fue la primer sorpresa de la ruta, porque para mis niveles de ansiedad, estar en el aquí y el ahora sin estarme preocupando por otras cosas me resulta muy complicado; hoy sucedió… yo solo corrí, fluí, fui feliz.

La segunda sorpresa llegó al kilómetro 16. El cansancio ya estaba comenzando a pegar y yo pensaba que tal vez pronto llegaría el momento de empezar a caminar. De pronto, apareció un gran amigo, que con su compañía y palabras de ánimo, me dio la fortaleza que hacía falta para seguir… El héroe del día, sin duda.

De pronto, ya estaba llegando a la meta, la atravesé, levanté los brazos, grité, derramé un par de lágrimas y sonreí. Mi mente estaba explotando de felicidad, sentí que el corazón no me cabía en el pecho. No recuerdo haber estado tan sorprendida de mí misma.

Después me entregaron una medalla súper linda con un texto hermoso: “Hoy volaste”… Lloré otro poco.


Las horas siguientes han sido muy  dulces, muy en paz… Sin dolor ni cansancio extremo, otra gran sorpresa.

Hoy no soy 21 km más guapa, no me interesa. Porque lo mejor de este cuerpecito no es cómo luce, sino todo lo que es capaz de lograr y hoy se pasó de genial.  🙂

Hoy soy 21 km más fuerte, más segura, más orgullosa de mi cuerpo, más feliz.

Y también estoy 21 km más agradecida con mis amigos, con mi familia y con la vida.
Besobai

Lala

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